Kicillof se calza el PJ, ordena el mapa y en La Costa el peronismo se rearma con los de siempre

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Kicillof preside el PJ bonaerense y Juan de Jesús vuelve a liderar en La Costa. Acuerdo, territorio y señales hacia 2027.

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Cuando Axel Kicillof cruzó la puerta del Espacio Multicultural de Mar de Ajó para encabezar la apertura de la conferencia de verano este enero, miró a su alrededor, saludó con gesto afable y preguntó en voz alta: “¿Dónde está Juanpi?”. Se refería al diputado nacional Juan Pablo De Jesús, que venía demorado. A su lado, lo acompañaba el anfitrión: el actual intendente costero y, por estas horas, futuro presidente del PJ local, Juan de Jesús.

El gesto fue mínimo pero simbólico. El gobernador mostraba, sin decirlo, por dónde pasa su brújula política: presencia en territorio, vínculos reales y construcción con nombres que conocen la calle y no necesitan GPS para caminar su distrito.

Más tarde, en un corrillo informal durante la rueda de prensa, Kicillof se soltó ante el periodista Carlos Bron. “En el Justicialismo siempre pasa lo mismo. Son tensiones… pero va a ganar la unidad”, deslizó, como quien ya tenía el libreto escrito antes del anuncio formal.

Y es que la escena nacional sigue revuelta, pero en Buenos Aires el peronismo cerró filas. Kicillof aceptó presidir el PJ bonaerense, un lugar que no ocupaba un gobernador desde los tiempos de Eduardo Duhalde, y lo hizo sabiendo que no era su primera opción. Se sabe que prefería que Verónica Magario quedara al frente del partido, pero también que en política no siempre se elige lo que se quiere, sino lo que se necesita. Y el momento pedía gestos de coraje.

Rosca, reacomodos y señales

La negociación fue tan fina como extensa. La Cámpora quería conservar el control del Congreso partidario, y lo consiguió con Máximo Kirchner. Los intendentes pedían poder real en los territorios. Y el gobernador, conducción sin tutelas.

Con esa fórmula, se terminó armando una lista de unidad que pone a Axel al frente del PJ, a Magario como vice, y a un conjunto de nombres clave repartidos entre las diferentes tribus. La militancia, mientras tanto, mira con atención y algo de escepticismo. No son tiempos de fuegos artificiales.

Pero hay algo que Kicillof dejó claro en esas charlas off the record: “Unidad sí, pero no a cualquier precio. Hay que respetar la distribución del poder, pero eso no significa un loteo indiscriminado… y mucho menos crear asentamientos partidarios”. Para traducir: el PJ no se puede convertir en refugio de acomodados.

En La Costa, se reordena el tablero

Mientras tanto, en el Partido de La Costa, Juan de Jesús vuelve a presidir el PJ local con el aval de la conducción provincial y el respaldo que da estar al frente del Ejecutivo municipal. Su figura se agiganta no solo por la trayectoria, sino por la capacidad de conducir en tiempos difíciles, con un estilo que combina pragmatismo y lealtad.

Desde su banca en el Congreso, Juan Pablo De Jesús también articula con Nación, mientras el armado costero se consolida con equilibrio. La segunda etapa de la gestión local exige acuerdos, cohesión interna y visión estratégica, porque ya no se trata solo de sostener: hay que proyectar, y eso incluye pensar en la reelección del proyecto (al buen entendedor…).

El peronismo local, al igual que el provincial, entendió que las peleas internas solo alimentan al adversario. Por eso, el mensaje que baja de los que conducen es claro: no comprar grietas truchas, no dejarse llevar por operaciones, y tener claro quiénes están cuando hay que dar la cara y quiénes solo aparecen para la selfie.

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