La advertencia encendió una señal de alarma en toda la Costa Atlántica. Desde UTHGRA Mar del Plata aseguraron que en los últimos meses cerraron alrededor de 40 establecimientos vinculados a la gastronomía y la hotelería, reflejando las dificultades que atraviesa uno de los sectores más importantes de la economía regional.
La situación fue planteada por dirigentes gremiales al analizar el escenario posterior a una temporada que, según coinciden empresarios y trabajadores, estuvo lejos de las expectativas que existían al comenzar el verano.
El dato surge de Mar del Plata, una ciudad con una estructura turística mucho más grande que la de cualquier distrito costero bonaerense. Sin embargo, la pregunta aparece casi de manera inevitable: ¿qué tan diferente puede ser la realidad en otras ciudades de la región?
Menos consumo, más dificultades
La caída del poder adquisitivo, el cambio en los hábitos de consumo y una temporada con visitantes más cuidadosos a la hora de gastar dejaron consecuencias visibles en distintos sectores comerciales.
Hoteles, restaurantes, cafeterías y otros emprendimientos vinculados al turismo enfrentan una ecuación cada vez más compleja: costos en aumento, menor rentabilidad y una demanda que no logra recuperar los niveles de años anteriores.
Una preocupación que atraviesa la Costa
Si bien no existen datos oficiales que permitan comparar de manera directa la situación de cada municipio, en distintos distritos costeros se repiten diagnósticos similares.
Comerciantes que reducen horarios, establecimientos que trabajan con menor personal y emprendimientos que evalúan cómo sostener su actividad durante la temporada baja forman parte de una realidad que excede a Mar del Plata.
El problema no es únicamente económico. Detrás de cada local que baja sus persianas hay puestos de trabajo que desaparecen y familias que deben afrontar la incertidumbre de un mercado laboral cada vez más ajustado.
El desafío que viene
La advertencia de UTHGRA pone sobre la mesa una discusión que probablemente se profundice durante los próximos meses.
Porque si la temporada no alcanzó para equilibrar las cuentas y el consumo continúa retraído, muchos comercios deberán enfrentar el invierno en condiciones más difíciles que años anteriores.
Mar del Plata fue la ciudad donde se encendió la alarma. La incógnita es si el resto de la Costa Atlántica está viviendo una situación distinta o simplemente todavía no comenzaron a conocerse los números.
