La política bonaerense empezó a acelerar los tiempos. Mientras el Partido Justicialista ya puso fecha para sus elecciones partidarias el próximo 15 de marzo, en la Unión Cívica Radical (UCR) se intensifican las negociaciones para adelantar la interna y renovar autoridades antes de lo previsto. Detrás de los movimientos formales aparece un objetivo común: ordenar estructuras con la mirada puesta en 2027.
Según trascendió en el radicalismo bonaerense, distintos sectores presionan para anticipar el calendario interno y redefinir la conducción partidaria. El argumento formal es fortalecer la organización y evitar superposiciones con el año electoral 2025, pero en el fondo la discusión es política: quién conduce, con qué estrategia y con qué alianzas.
El PJ, por su parte, ya activó su proceso electoral interno para el 15 de marzo, en un escenario atravesado por tensiones entre distintos sectores del peronismo provincial. La elección partidaria funcionará como termómetro del equilibrio interno y como señal hacia el armado futuro.
La carrera 2027 ya empezó
Aunque todavía faltan más de dos años para las elecciones ejecutivas, la disputa por la conducción partidaria en ambos espacios tiene lógica estratégica. En la Provincia de Buenos Aires —donde se define buena parte del mapa nacional— el control de la estructura territorial es clave.
En el radicalismo, la discusión gira en torno a cómo posicionarse frente al oficialismo libertario, qué vínculo sostener con el PRO y cómo evitar una nueva fragmentación interna. En el peronismo, la puja se inscribe en la reorganización del espacio tras los cambios del escenario nacional y el liderazgo provincial.
La “rosca” no es menor: quien ordene el partido ahora, llegará con ventaja a la discusión de candidaturas legislativas 2025 y, sobre todo, al armado de 2027.
Territorio y estructura, las claves
En ambos casos, la disputa es por:
- Control de los comités y unidades básicas
- Representación en congresos partidarios
- Definición de alianzas
- Posicionamiento frente al gobierno nacional
La política bonaerense vuelve así a su dinámica habitual: mientras el debate público gira en torno a la coyuntura económica, puertas adentro los partidos empiezan a acomodar piezas pensando en el próximo gran turno electoral.
