La inflación cerró el 2025 con un acumulado del 31,5 %, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con un incremento mensual en diciembre del 2,8 %, lo que marca una leve aceleración en comparación con los meses anteriores. Aunque el dato anual es el más bajo desde 2017, la evolución de precios sigue teniendo un impacto directo en sectores clave como el turismo.
En el Partido de La Costa, donde el turismo es motor económico central, diciembre mostró un crecimiento interanual del 1 % en cantidad de visitantes, según datos oficiales y registros de entidades del sector. Sin embargo, ese leve aumento se vio acompañado por una mayor cautela en el gasto, lo que se refleja en nuevas estrategias comerciales por parte de los prestadores.
El gasto estimado por persona, por día, en todo concepto (alojamiento, comida, actividades, transporte) ronda actualmente los $100.000, según distintas cámaras del sector turístico. Esta cifra muestra el efecto de la inflación sobre los costos de temporada y también cómo influye en las decisiones del turista promedio.
Descuentos, medios de pago y promociones
Ante la presión de los precios, muchos comercios y prestadores locales implementaron promociones y beneficios por pago en efectivo o a través de billeteras virtuales, bancos o planes especiales. También se observa una mayor flexibilidad en las formas de pago, con descuentos directos, cuotas sin interés o bonificaciones por contratar servicios de forma anticipada.
Esta tendencia, según comerciantes de zonas como San Bernardo, Mar de Ajó y Santa Teresita, busca estimular el consumo sin resignar completamente la rentabilidad, en un contexto donde los aumentos en tarifas, impuestos y costos fijos afectan directamente a la ecuación económica de la temporada.
Además de los alimentos y servicios básicos, los rubros Transporte y Vivienda encabezaron los aumentos del mes de diciembre, empujando el índice general. Estos dos componentes tienen un peso clave en la estructura de costos turísticos, desde la logística hasta el alojamiento.
Rentabilidad en tensión
El desafío para muchos negocios de la costa atlántica es mantener su estructura operativa en un entorno de costos crecientes y demanda contenida. La suba de tarifas eléctricas y municipales, junto con ajustes impositivos, también impactan en la rentabilidad de hoteles, bares, restaurantes, balnearios y prestadores de actividades recreativas.
Si bien los niveles de ocupación de enero aún son altos, referentes del sector advierten que la inflación puede afectar la segunda quincena y febrero, cuando el flujo de turistas tiende a bajar y las estrategias comerciales ganan protagonismo.
A esto se suma la incertidumbre por la evolución económica nacional y la capacidad del público para sostener el nivel de gasto que hoy demanda una estadía promedio en la costa.
