Temporada 2026: por qué se perfila como la peor desde la pandemia, y cómo se siente en la Costa

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Menos turistas, estadías más cortas y caída del consumo: por qué la temporada 2026 se perfila como la peor desde la pandemia, con mirada local.

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La temporada de verano 2026 en la provincia de Buenos Aires se encamina a ser la más floja desde la pandemia por una combinación de factores que se repiten en distintos destinos: menos turistas, estadías más cortas y una fuerte caída del consumo, según los datos presentados por el Ministerio de Producción bonaerense y el balance difundido por medios provinciales.

En la Conferencia de Verano 2026 en San Pedro, el gobernador Axel Kicillof resumió el diagnóstico con una frase: “Todos los indicadores de la temporada muestran exactamente lo mismo: estamos atravesando una crisis muy fuerte”. En ese mismo informe oficial se indicó que desde el 1° de diciembre la Provincia recibió 5,2 millones de turistas, una caída del 3,1% interanual, y que en enero el descenso se profundizó a -5,2% respecto del mismo mes del año pasado.

El golpe más sensible aparece en el consumo: según los registros mencionados por la Provincia y los relevamientos difundidos durante la temporada, hubo retrocesos fuertes en las compras y pagos, con caídas marcadas también en operaciones vinculadas a Cuenta DNI en comparación con el año anterior.

La lectura local: el “turista cautivo” y el peso de los no residentes

En distritos como el Partido de La Costa (y otros municipios con alto porcentaje de segundas residencias), hay una particularidad que ayuda a entender por qué, incluso en una temporada floja, sigue habiendo movimiento: el perfil del propietario no residente, que viaja igual aunque ajuste gastos, acorte estadías o consuma menos en comercios y gastronomía. Esa presencia funciona como un “colchón” de ocupación en determinados períodos, pero no siempre se traduce en facturación, porque parte del alojamiento se resuelve en vivienda propia.

Los relevamientos del Instituto de Estadísticas de la Universidad Atlántida Argentina (UAA) para el Partido de La Costa ya venían mostrando que el destino recibe un turismo con fuerte componente familiar, con permanencias típicas de alrededor de una semana en una porción relevante de visitantes, y con un peso importante del “turismo repetidor” (gente que vuelve). En temporadas de ajuste, ese comportamiento tiende a sostener la afluencia, pero con consumo más medido.

Clima y costa: cuando la naturaleza también juega

A lo económico se sumó un factor que, aunque no explica todo, sí condiciona decisiones: episodios meteorológicos que impactaron en la experiencia de playa y en la imagen de algunos frentes marítimos. En enero se registraron eventos de crecida y fenómenos asociados a sudestadas, con imágenes que recorrieron el país y afectaron sectores costeros.

En municipios de playa, además, las lluvias intensas en períodos cortos, las crecidas extraordinarias y el deterioro puntual de frentes costeros suelen influir en la elección del público: no necesariamente cancelan una temporada, pero sí pueden inclinar escapadas hacia otros destinos o recortar días de estadía.

Por qué “la peor desde la pandemia”

La comparación con la pospandemia es clave: hoy no hay restricciones de circulación, pero los indicadores describen una temporada con menos volumen y, sobre todo, con menos gasto real. Esa combinación es la que termina afectando a hotelería, gastronomía, comercio y empleo estacional, y explica por qué el balance provincial la ubica como la peor desde aquel período.

Con la temporada extendiéndose hasta después de Semana Santa, todavía queda margen para un repunte por fines de semana largos. Pero, con los números acumulados y el consumo en baja, la discusión ya se instaló: puede haber gente, pero si el gasto cae, la temporada se siente igual de dura en la caja.

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