Si la inflación baja, ¿por qué el salario sigue sin alcanzar?

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La inflación se desaceleró, pero el 81,8% dice que su salario pierde contra los precios. Qué explica la diferencia y cómo puede impactar en La Costa.

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El último dato oficial mostró una inflación mensual del 1,7%, pero ocho de cada diez consultados en un relevamiento nacional aseguran que sus ingresos siguen perdiendo contra los precios. La diferencia entre una inflación más baja y una recuperación real del bolsillo ayuda a explicar una sensación cotidiana que también se percibe en La Costa.

La inflación puede bajar y, al mismo tiempo, el bolsillo seguir ajustado. Parece una contradicción, pero no lo es.

El último dato oficial disponible del INDEC marcó que los precios aumentaron 1,7% durante agosto. Fue una desaceleración respecto del 2,1% de julio. El dato de septiembre todavía no fue publicado: el organismo lo difundirá el próximo 13 de octubre. INDEC

Sin embargo, cuando la pregunta pasa de las estadísticas al bolsillo, la fotografía cambia.

El Monitor de Opinión Pública de Zentrix, realizado entre el 22 y el 30 de septiembre sobre 1.438 casos de todo el país, encontró que el 81,8% considera que su salario no le gana a la inflación. Además, el 67,1% sostiene que la inflación oficial no refleja lo que percibe en su vida cotidiana. Zentrix Consultora

¿Cómo pueden convivir las dos cosas?

Que baje la inflación no significa que bajen los precios

Esta es probablemente la explicación más sencilla.

Una inflación mensual menor significa que los precios continúan aumentando, pero a menor velocidad.

Si algo costaba $100 y aumentó hasta $150, una desaceleración de la inflación no hace que vuelva a costar $100. Significa que, en adelante, ese precio podría subir más lentamente.

Para que el bolsillo recupere capacidad de compra hace falta otra condición: que los ingresos crezcan durante un período por encima de los precios.

Y esa recuperación no necesariamente ocurre al mismo tiempo para asalariados registrados, trabajadores informales, jubilados, comerciantes o trabajadores temporarios.

La canasta familiar cuenta otra parte de la historia

Hay otro dato oficial que ayuda a entender la sensación.

Mientras el IPC general aumentó 1,7% en agosto, tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total subieron 2,6% en el mismo mes.

En doce meses, la canasta alimentaria acumuló un incremento del 39,6% y la canasta total, del 38,3%. INDEC

Es decir, el índice general puede desacelerarse mientras algunos de los gastos que tienen mayor peso en determinados hogares aumentan por encima del promedio.

Y eso es particularmente importante cuando se habla de familias con ingresos ajustados: cuanto mayor es la proporción destinada a alimentos, servicios, transporte, medicamentos o vivienda, menos importa para la economía cotidiana que otros productos aumenten menos.

La inflación dejó de ser la principal preocupación, pero apareció el salario

El relevamiento de Zentrix muestra otra situación interesante.

Solamente el 12,7% menciona a la inflación entre sus principales preocupaciones, mientras ingresos y salarios llegan al 50,1%, la incertidumbre económica al 49,8%, el desempleo al 40,9% y las tarifas de servicios públicos al 35,2%.

El problema parece haber cambiado de forma.

Durante los períodos de inflación muy elevada, la preocupación estaba concentrada en cuánto iban a aumentar los precios.

Ahora, para una parte importante de la población, la pregunta parece ser otra:

¿cuánto puedo comprar con el ingreso que tengo?

Cuando el sueldo se termina antes que el mes

Quizás el dato más fuerte del informe sea éste.

Entre los encuestados pertenecientes a sectores de menores ingresos, el 59,6% dice que el dinero no alcanza más allá del día 15 y el 83,3% llega, como máximo, hasta el día 20.

La situación contrasta fuertemente con los sectores de mayores ingresos: allí, el 61,9% declara llegar a fin de mes y además poder ahorrar.

Estos números pertenecen a un relevamiento nacional y no pueden trasladarse automáticamente al Partido de La Costa. La propia consultora advierte que sus resultados deben tomarse con cautela cuando se pretende realizar una lectura subnacional.

Pero abren una pregunta que sí merece hacerse localmente.

¿Qué está pasando en La Costa?

En un distrito turístico como el nuestro existe además una particularidad: una parte de la actividad económica depende de la temporada.

Hay trabajadores temporarios, comerciantes que esperan el verano para recomponer ingresos, jubilados, empleados públicos, cuentapropistas y familias que atraviesan los meses de menor actividad con economías muy diferentes.

Por eso quizás la pregunta más interesante ya no sea solamente cuánto aumentaron los precios, sino hasta qué día del mes alcanza el ingreso de una familia de La Costa.

Y hay otro interrogante que empieza a ser importante cuando faltan pocos meses para la temporada:

si las familias llegan al verano con menos capacidad de ahorro y mayor presión sobre sus ingresos, ¿qué puede significar eso para el consumo durante la temporada 2027?

La desaceleración de la inflación es un dato económico concreto. La recuperación del poder adquisitivo es otra discusión.

Entre una cosa y la otra está, finalmente, lo que cada familia puede poner dentro del changuito, pagar en sus facturas y conservar en el bolsillo cuando todavía quedan varios días para terminar el mes.

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