7 de septiembre de 2026

Economía, desgaste y Malvinas: el Gobierno busca ampliar un apoyo que todavía encuentra límites en el bolsillo

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Una encuesta de Zentrix revela cuánto apoyo conserva el modelo económico de Milei y cuánto pesa el reclamo de cambio, en medio del giro del Gobierno sobre Malvinas.

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Una medición de Zentrix muestra que el 38,7% de los argentinos quiere mantener el actual modelo económico en 2027, mientras que el 59,8% reclama un cambio. El respaldo se sostiene con mucha más fuerza en los sectores de mayores ingresos y la mayoría asegura que se le terminó la paciencia para esperar resultados. En ese escenario, Javier Milei ensaya movimientos políticos y discursivos para ampliar su agenda: la reciente cadena nacional sobre Malvinas expuso uno de los giros más significativos de su Gobierno.

La economía continúa siendo el terreno sobre el cual se juega buena parte del futuro político de Javier Milei. A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, una nueva medición del Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, correspondiente a agosto, muestra que el oficialismo conserva un núcleo importante dispuesto a sostener el rumbo, aunque todavía lejos de conformar una mayoría.

Según el estudio, el 38,7% quiere que el mismo modelo económico continúe después de 2027, mientras que el 59,8% prefiere un cambio de rumbo.

El dato permite dos lecturas simultáneas. Casi cuatro de cada diez argentinos continúan respaldando un modelo que atravesó un fuerte proceso de ajuste y transformación económica. Pero, al mismo tiempo, prácticamente seis de cada diez manifiestan que quieren algo diferente.

La disputa por 2027 parece comenzar a organizarse alrededor de esa tensión.

El apoyo al modelo tiene una marcada frontera social

Uno de los resultados más interesantes de Zentrix aparece cuando las respuestas son analizadas según la posición socioeconómica.

Entre los sectores de clase alta, seis de cada diez encuestados quieren que el modelo continúe. En los sectores de menores ingresos, en cambio, el respaldo cae hasta aproximadamente uno de cada cuatro.

En la base de la pirámide social, más de siete de cada diez reclaman un cambio.

La diferencia introduce un elemento central para comprender el escenario político: la evaluación del modelo económico está fuertemente atravesada por la posición social de los encuestados.

En cambio, la edad prácticamente no modifica las respuestas.

El apoyo a la continuidad se mueve entre el 37,7% y el 39,4% entre jóvenes, adultos y mayores. Al menos según esta medición, la división alrededor del modelo de Milei parece mucho más social que generacional.

Un dato que debería preocupar a la Casa Rosada: se acaba la paciencia

Hay otro número del informe que probablemente sea seguido con especial atención por el Gobierno.

El 53,2% afirma que ya se le terminó la paciencia para esperar resultados económicos. Apenas el 22,9% sostiene que esos resultados ya están apareciendo.

Ese indicador agrega una dimensión diferente.

El Gobierno puede conservar un núcleo considerable de adhesión a su programa, pero eso no necesariamente significa que disponga de tiempo ilimitado para demostrar sus resultados.

La pregunta, entonces, deja de ser solamente cuánto respaldo conserva Milei y pasa a ser cuánto tiempo está dispuesta a esperar la sociedad.

Y esa diferencia puede resultar determinante de cara a 2027.

Milei también empezó a moverse

Mientras la economía continúa condicionando el humor social, en las últimas semanas comenzó a observarse un Gobierno dispuesto a ampliar y modificar algunos de los ejes sobre los que construyó su identidad política.

El ejemplo más contundente apareció el jueves 3 de septiembre.

Javier Milei utilizó una cadena nacional para colocar la Causa Malvinas en el centro de la agenda presidencial y anunció un endurecimiento de la posición argentina frente a la explotación de recursos naturales en el archipiélago.

El Presidente anticipó un proyecto para agravar las sanciones contra empresas que operen sin autorización argentina, anunció mayores recursos para avanzar con una base naval en Tierra del Fuego y reivindicó explícitamente la soberanía nacional sobre las islas.

El detonante inmediato fue especialmente concreto: el avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas y operado por compañías extranjeras.

Pero el discurso tuvo inevitablemente una lectura política.

De Thatcher a una reivindicación enfática de Malvinas

El cambio resulta significativo porque Milei había construido durante buena parte de su trayectoria una relación incómoda con algunos de los consensos tradicionales argentinos alrededor de Malvinas.

Sus elogios a Margaret Thatcher y sus anteriores definiciones respecto de los habitantes de las islas generaron cuestionamientos incluso antes de su llegada a la Presidencia.

El jueves, en cambio, el tono fue otro.

Milei habló de las islas como un territorio arrebatado a la Argentina, reivindicó la soberanía, cuestionó la explotación británica de los recursos naturales y presentó el fortalecimiento de la presencia argentina en el Atlántico Sur como una política estratégica.

No se trata solamente de retórica. Las sanciones anunciadas y la inversión prevista en infraestructura militar constituyen medidas concretas, aunque su alcance y aplicación deberán evaluarse a medida que avancen los proyectos anunciados.

Pero políticamente resulta difícil ignorar el contraste.

El Milei que llegó a la Presidencia dispuesto a desafiar buena parte de los consensos históricos argentinos ahora busca apropiarse de uno de los consensos nacionales más poderosos: Malvinas.

¿Convicción, oportunidad o las dos cosas?

La pregunta inevitable es por qué ahora.

Una explicación está en el tablero internacional. Las declaraciones de Donald Trump sobre la posición estadounidense frente a la disputa fueron interpretadas por Milei como una oportunidad diplomática, mientras que el avance de la explotación petrolera agrega urgencia económica y geopolítica al conflicto.

Pero existe también una lectura doméstica.

El Gobierno necesita recuperar iniciativa, ampliar su conversación con sectores que no forman parte del núcleo libertario y llegar a 2027 con una agenda que no dependa exclusivamente de los resultados económicos.

Diversos análisis publicados después de la cadena nacional interpretaron el movimiento en esa dirección, aunque eso constituye una lectura política y no una motivación oficialmente reconocida por el Gobierno.

La reacción social inicial también resulta interesante: una medición posterior al discurso indicó que seis de cada diez consultados interpretaron el giro presidencial sobre Malvinas como una decisión vinculada a la conveniencia política.

Una estrategia con una dificultad: la economía sigue mandando

Ahí es donde los números de Zentrix adquieren otra dimensión.

Malvinas puede permitirle a Milei hablar de soberanía, recursos estratégicos, defensa nacional y unidad. Puede incluso abrir un puente hacia sectores que hasta ahora observaron con distancia al Gobierno libertario.

Pero ninguna de esas herramientas elimina el dato que continúa apareciendo detrás de prácticamente todas las mediciones políticas: el bolsillo.

Si el 38,7% quiere continuidad y el 59,8% reclama un cambio, el desafío del oficialismo no consiste solamente en conservar a quienes ya creen en el modelo.

Necesita convencer a una parte de quienes todavía no sienten sus beneficios.

Y existe un obstáculo adicional: más de la mitad de los encuestados por Zentrix dice que ya perdió la paciencia para esperar.

Por eso, el verdadero interrogante hacia 2027 quizás no sea si Milei puede cambiar su discurso o ampliar su agenda. Ya está demostrando que puede hacerlo.

La pregunta es otra:

¿puede ampliar políticamente su Gobierno antes de que se termine el tiempo que una parte importante de la sociedad está dispuesta a concederle?

Malvinas puede modificar la conversación. La política exterior puede recuperar iniciativa. Los nuevos discursos pueden intentar construir mayor transversalidad.

Pero, por ahora, la economía continúa siendo el lugar donde los argentinos parecen decidir si quieren continuidad o cambio.

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