El Enduro terminó, la polémica no: movimiento económico, ambiente y una denuncia que llegó a la Justicia
El Enduro del Invierno dejó en Pinamar un fin de semana de fuerte movimiento y una ocupación hotelera promedio cercana al 60%. Pero el balance no termina en los números: después de una previa marcada por cuestionamientos ambientales, protestas y cruces políticos, ahora quedan bajo la lupa el estado de la playa, la remediación prometida y una denuncia penal presentada por concejales de la oposición.
Las motos dejaron de correr, pero la discusión continúa.
El Enduro del Invierno cumplió uno de los objetivos defendidos por el gobierno de Juan Ibarguren: generar actividad en plena temporada baja. Según el intendente, la ocupación hotelera promedió alrededor del 60% y algunos establecimientos llegaron al 100%.
Para una ciudad que necesita romper la estacionalidad y sostener trabajo y actividad comercial durante el invierno, el dato tiene peso.
Pero el Enduro llegó acompañado de una polémica que comenzó mucho antes de largar la primera moto.
Una previa atravesada por el conflicto
El armado de un circuito de aproximadamente 3,2 kilómetros sobre la playa, con movimiento de arena y maquinaria pesada, provocó cuestionamientos de vecinos y organizaciones ambientalistas.
La Fundación Ecológica Pinamar reclamó una Evaluación de Impacto Ambiental integral, independiente y pública y sostuvo que la discusión no era turismo sí o turismo no, sino si una competencia motorizada de esta magnitud debía realizarse sobre el sistema costero.
Hubo movilizaciones de vecinos y el tema llegó al Concejo Deliberante, donde la autorización fue aprobada por mayoría después de un intenso debate.
La controversia aumentó cuando el Ministerio de Ambiente bonaerense informó, ante una consulta de la Fundación, que no encontraba en sus registros una Evaluación de Impacto Ambiental tramitada para el evento.
Del Concejo a la Justicia
El conflicto también adquirió dimensión política e institucional.
Los concejales opositores Gregorio Estanga y Violeta Saquilán, que votaron contra la autorización, presentaron una denuncia penal para que la Justicia investigue la posible comisión de delitos contra la administración pública y delitos ambientales vinculados con la organización y autorización del Enduro.
Entre otros puntos, la presentación cuestiona aspectos de la tramitación municipal, las autorizaciones otorgadas y el cumplimiento de las obligaciones ambientales.
Se trata de una denuncia que deberá ser investigada y no de hechos judicialmente comprobados, pero incorpora un nuevo escenario a una discusión que hasta entonces se concentraba principalmente en el impacto ambiental y la conveniencia turística del evento.
El Enduro terminó. Ahora faltan respuestas
Ibarguren defendió el resultado de la competencia y aseguró que la playa debía ser recuperada y remediada. También informó que se realizó un relevamiento del frente costero para verificar si esos trabajos se cumplieron adecuadamente.
Ese informe será clave.
Porque después de una previa cargada de acusaciones y posiciones enfrentadas, ahora existe la posibilidad de discutir sobre resultados concretos.
¿Cuánto movimiento económico dejó realmente el Enduro? ¿Cómo quedó la playa? ¿La remediación fue suficiente? ¿Se harán públicos los informes ambientales? ¿Y qué determinará la Justicia sobre la denuncia presentada por la oposición?
Pinamar necesita generar trabajo, turismo y actividad durante todo el año. Pero también necesita preservar la playa y los médanos que constituyen buena parte de su patrimonio y de su propia economía.
El Enduro demostró que puede convocar gente en invierno.
Ahora queda por responder la otra mitad de la discusión: si ese beneficio puede convivir con el cuidado ambiental y con reglas institucionales suficientemente claras para que un evento de estas características no vuelva a dividir a la comunidad.
¿El Enduro debería volver a Pinamar en 2027? ¿En la playa, en otro lugar o bajo otras condiciones?
