Por Redacción
Hay promesas que nacen de la fe. Otras, del humor. Y algunas terminan convirtiéndose en un fenómeno colectivo.
Eso ocurrió con un video protagonizado por Aníbal Tesini, exfuncionario del Partido de La Costa y reconocido militante del campo nacional y popular, quien decidió meterse al mar en pleno invierno como parte de una promesa vinculada a la Selección Argentina. En pocas horas, la publicación se multiplicó en redes sociales y cosechó cientos de reacciones entre risas, aliento y nuevas promesas para la final del Mundial.
«¿Aníbal, estás bien?», preguntó un amigo. Otro fue más directo: «¿Está calentita el agua?». Hubo quienes celebraron el gesto con un simple «Genio», mientras otros ya le marcaron la agenda: «El domingo te tenés que meter de nuevo… y mandá el video».
Más allá del tono humorístico, el episodio refleja un fenómeno profundamente argentino: la convivencia entre el pensamiento racional y las cábalas futboleras.

La ciencia dice una cosa…
Desde el punto de vista científico, las promesas, rituales o cábalas no modifican el resultado de un partido. El rendimiento de un equipo depende del entrenamiento, la preparación física, las decisiones tácticas y, por supuesto, de una cuota inevitable de azar.
No existe evidencia de que usar siempre la misma camiseta, sentarse en el mismo lugar del sillón o darse un chapuzón en el mar cambie el marcador.
Sin embargo, la ciencia también explica por qué millones de personas siguen haciéndolo.
…pero el cerebro necesita creer
La psicología conoce este fenómeno como ilusión de control: la tendencia de las personas a sentir que determinadas acciones pueden influir sobre hechos que, en realidad, escapan completamente a su control.
En el deporte, donde la incertidumbre es enorme, esos rituales ayudan a disminuir la ansiedad. El hincha siente que «está haciendo algo» para ayudar al equipo, aunque racionalmente sepa que no existe una relación entre una promesa y un gol.
Las cábalas funcionan, entonces, como un mecanismo emocional mucho más que como una estrategia efectiva.
«Elijo Creer», mucho más que un eslogan
Después del Mundial de Qatar 2022, la frase «Elijo Creer» dejó de ser un simple lema para transformarse en parte de la cultura popular argentina.
No invita a abandonar la razón, sino a abrazar la ilusión.
Ese espíritu aparece reflejado en los comentarios del video de Tesini:
«Vamos Argentina».
«Dale Ani, prometé que tenemos que ganar».
«Viejo loco».
«Un groso».
«Te pasás».
Detrás de cada mensaje hay complicidad. La promesa deja de ser individual para convertirse en un ritual compartido.
Entre la razón y la pasión
El pensamiento científico enseña que una cosa es correlación y otra muy distinta es causalidad. Que Argentina gane después de una promesa no significa que haya ganado gracias a ella.
Pero el fútbol nunca fue solamente estadísticas.
También es identidad, esperanza, humor y pertenencia.
Aníbal Tesini probablemente no modificó el destino de la Selección al meterse en el agua helada. Lo que sí consiguió fue arrancar sonrisas, generar conversación y recordar que, cuando juega Argentina, hasta quienes defienden la lógica encuentran un pequeño espacio para las cábalas.
Porque el pensamiento científico explica cómo funciona el mundo.
El fútbol, en cambio, muchas veces se disfruta mejor cuando la razón y la ilusión juegan para el mismo equipo.
