La Costa se vistió de celeste y blanco: una fiesta inolvidable por el pase de Argentina a la final del Mundial
No hubo frío, viento ni madrugada que pudiera apagar la pasión. Apenas el árbitro marcó el final del partido y la Selección Argentina selló su histórica clasificación a la final del Mundial 2026 tras vencer a Inglaterra, el Partido de La Costa se transformó en un enorme escenario de festejos.
Como ocurrió en cada conquista de la Scaloneta, miles de vecinos salieron espontáneamente a las calles para celebrar una victoria que quedó grabada en la memoria futbolera de los argentinos.

Una fiesta en cada localidad
Desde San Clemente del Tuyú hasta Nueva Atlantis, pasando por Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, Lucila del Mar, San Bernardo, Mar de Ajó y Nueva Atlantis, la postal fue la misma: bocinazos, caravanas, banderas argentinas, bombos, bengalas celestes y blancas y familias enteras abrazadas por una misma pasión.
Las principales avenidas y plazas se poblaron de camisetas albicelestes, mientras automóviles y motos recorrían las calles haciendo sonar las bocinas al ritmo de un festejo que se extendió hasta altas horas de la noche.
No hizo falta organizar nada. Como ocurre con las grandes alegrías del fútbol argentino, el pueblo salió solo.
El triunfo que volvió a unir a todos
La victoria frente a Inglaterra tuvo un sabor especial. No fue un partido más. Fue una semifinal del mundo, con toda la carga histórica que siempre representa enfrentar al seleccionado inglés.
Y cuando llegó el pitazo final, desaparecieron por un rato las diferencias políticas, económicas y cotidianas.
La Costa volvió a demostrar que, cuando juega la Selección, el único color que importa es el celeste y blanco.
La ilusión está intacta
Ahora la cita será la gran final.
La ilusión de volver a levantar la Copa del Mundo moviliza a millones de argentinos y también al Partido de La Costa, donde ya comenzaron a prepararse pantallas, reuniones familiares y cábalas para acompañar al equipo de Lionel Scaloni en el último paso hacia la gloria.
Porque este grupo volvió a enamorar a un país entero.
Y porque, una vez más, quedó demostrado que el fútbol tiene esa capacidad única de convertir cada rincón de la Argentina en una sola tribuna.
En el Partido de La Costa, anoche, no hubo una localidad que no festejara. Hubo abrazos, lágrimas, cantos y bocinas. Hubo alegría genuina.
Y hubo una certeza compartida por todos:
Argentina está otra vez en una final del mundo.
