La exintegrante de la Policía Marian Liñán habló en “Políticamente Incorrectos” sobre salarios, condiciones laborales, salud mental y suicidios dentro de la fuerza. En una entrevista con Carlos Bron y Leo Sosa por Radio Noticias Web FM 105.7, planteó una pregunta que atraviesa el debate sobre seguridad: quién cuida a quienes tienen la responsabilidad de cuidarnos.
Hablar de inseguridad suele llevar rápidamente a discutir cantidad de policías, patrulleros, operativos y presencia en las calles. Pero existe otra realidad mucho menos visible: las condiciones económicas, laborales y psicológicas en las que trabajan los propios efectivos.
Ese fue uno de los ejes de la entrevista que Marian Liñán, exintegrante de la Policía, brindó a Carlos Bron y Leo Sosa en Políticamente Incorrectos, programa que se emite los jueves de 17.00 a 19.00 por Radio Noticias Web FM 105.7.
Liñán habló desde su experiencia dentro de la fuerza y puso el foco en una contradicción que considera central.
“¿Cómo te podés sentir protegido si nosotros mismos no estamos cuidando a los que nos cuidan?”
“Todos reclaman más seguridad”
Uno de los planteos de Liñán apuntó directamente a la distancia que existe entre lo que la sociedad exige de un policía y las condiciones en las que ese efectivo desarrolla su tarea.
“Todos reclaman más seguridad, pero nadie se pone en la piel de los que tienen que cuidar.”
La exintegrante de la fuerza describió una realidad atravesada por problemas salariales, presión laboral y desgaste emocional, cuestiones que, según sostuvo durante la entrevista, no pueden separarse de la calidad del servicio de seguridad que finalmente recibe la población.
El planteo abre una discusión que generalmente queda en segundo plano: además de exigir resultados a las fuerzas de seguridad, ¿qué herramientas reciben quienes deben responder ante situaciones de violencia, accidentes, conflictos familiares y episodios traumáticos?
Salud mental: “Es un gasto”
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Liñán recordó un planteo que realizó sobre la necesidad de contar con asistencia psicológica dentro de una dependencia policial.
“Le planteé al titular que la comisaría tiene que tener un gabinete psicológico. ¿La respuesta? ‘Estás loca, es un gasto’.”
Para Liñán, la atención psicológica no debería ser considerada un elemento secundario dentro de la estructura policial.
La exposición permanente a situaciones extremas, sumada a los problemas personales, familiares y económicos que puede atravesar cualquier trabajador, genera un escenario en el que la prevención y el acompañamiento profesional adquieren una importancia central.
Y fue precisamente allí donde la entrevista ingresó en uno de sus capítulos más sensibles: los suicidios dentro de las fuerzas policiales.
“Somos un número más”
Liñán fue especialmente crítica al describir qué ocurre cuando un integrante de la fuerza atraviesa una crisis extrema.
“Somos un número más. Hoy te volás la cabeza de un tiro, ponen la foto un ratito, una semana, y después ya está, no sos nadie.”
La crudeza de sus palabras puso sobre la mesa una problemática que, según reclamó, necesita dejar de ser tratada únicamente cuando ocurre una tragedia.
Su planteo no estuvo dirigido solamente a la atención posterior, sino fundamentalmente a la prevención, detección temprana y posibilidad de acceder a asistencia psicológica sin temor.
Trabajar y vivir con dignidad
La cuestión económica también ocupó un lugar importante en sus declaraciones.
Liñán vinculó la situación salarial de los efectivos con el desgaste cotidiano y sostuvo que detrás del uniforme existe un trabajador que debe afrontar los mismos gastos y responsabilidades que cualquier otra persona.
Su reclamo quedó sintetizado en otra de las frases centrales de la entrevista:
“Lo único que pido es algo básico: que el que tiene la responsabilidad de cuidar a la sociedad pueda vivir con dignidad y tener atención psicológica sin miedo.”
La declaración introduce dos dimensiones que muchas veces aparecen separadas en el debate público: salario y salud mental.
Para Liñán, ambas forman parte de las condiciones mínimas que deberían garantizarse a quienes tienen una responsabilidad tan delicada como portar un arma, intervenir frente a situaciones de violencia y proteger a terceros.
¿Quién cuida a los que nos cuidan?
La entrevista realizada en Políticamente Incorrectos dejó finalmente una discusión que excede a la propia institución policial.
La sociedad reclama más seguridad. Los gobiernos anuncian operativos, incorporación de efectivos, móviles y equipamiento. Pero las declaraciones de Liñán proponen mirar también qué sucede puertas adentro de las fuerzas y en qué condiciones humanas trabaja quien viste un uniforme.
El debate no implica relativizar las responsabilidades que corresponden a los efectivos ni los controles que deben existir sobre las fuerzas de seguridad. Plantea otra cuestión: una política de seguridad también debería contemplar las condiciones laborales y la salud mental de quienes deben llevarla adelante.
Porque detrás del uniforme hay una persona.
Y la pregunta que dejó Marian Liñán en los estudios de Radio Noticias Web permanece abierta:
¿podemos exigir que nos cuiden sin preguntarnos quién está cuidando a quienes tienen la obligación de protegernos?
Políticamente Incorrectos, con Carlos Bron y Leo Sosa, se emite todos los jueves de 17.00 a 19.00 por Radio Noticias Web FM 105.7.
