El endeudamiento dejó de estar asociado solamente a la compra de un electrodoméstico, un auto o un gasto extraordinario. Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires muestra que seis de cada diez hogares consultados tomaron algún crédito o préstamo durante el último año y que buena parte de ese dinero se utiliza para sostener necesidades básicas.
El informe “Hablemos de deudas” determinó que el 56,6% de los hogares relevados tomó préstamos y que, entre quienes lo hicieron, el 73,5% todavía mantiene deudas activas. La alimentación aparece como el principal destino: el 56,9% utilizó financiamiento para comprar comida, mientras que un 30% lo hizo para gastos de vivienda, un 29,5% para pagar servicios y un 28,5% para afrontar gastos de salud.
El dato adquiere una dimensión particular para distritos turísticos como el Partido de La Costa, donde buena parte de la actividad económica depende de la temporada de verano y muchos hogares deben administrar durante los meses de menor actividad los ingresos generados en períodos de mayor movimiento.
A eso se suma actualmente el peso de los servicios públicos, especialmente las facturas de electricidad que durante este invierno generaron reclamos y dificultades de pago en distintos puntos de la Costa Atlántica.
Otro dato encendió las alarmas: cuatro de cada diez hogares endeudados destinan más de la mitad de sus ingresos al pago de cuotas y ocho de cada diez reconocen dificultades para afrontar sus compromisos. Además, más de la mitad recurrió a mecanismos no bancarios o informales, donde suelen existir tasas más altas y menores mecanismos de protección.
El problema ya llegó también a la política bonaerense. En el Senado provincial fue presentado un proyecto para crear un régimen extraordinario que permita refinanciar deudas con el Banco Provincia hasta en 60 cuotas y suspender embargos durante el proceso de regularización.
La Provincia también implementó mecanismos especiales de refinanciación para trabajadores estatales endeudados con el Banco Provincia, con plazos que pueden alcanzar los 72 meses.
El fenómeno empieza así a mostrar un cambio preocupante: la deuda ya no aparece solamente cuando una familia quiere consumir más, sino cuando el ingreso mensual no alcanza para comer, pagar la luz, cubrir el alquiler o comprar medicamentos.
En La Costa, donde la estacionalidad económica agrega una dificultad adicional durante el invierno, la pregunta empieza a ser cuánto de esos gastos cotidianos ya se están pagando con tarjeta, préstamos o compromisos que deberán cubrirse con los ingresos de la próxima temporada.
