A 18 años del femicidio de Mara Mateu: memoria que resiste al olvido

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A 18 años del femicidio de Mara Mateu, un acto en La Costa recordó el caso y reabre el debate sobre memoria, justicia y sociedad.

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Este 24 de marzo, mientras en el Partido de La Costa se desarrollaban actos por la Memoria, la Verdad y la Justicia, a pocos metros otro recordatorio reunía a un puñado de personas. Más pequeño, más silencioso, pero no menos profundo: el acto a 18 años del femicidio de Mara Mateu.

Mara tenía 16 años cuando fue asesinada el 24 de marzo de 2008. Su caso marcó a la comunidad y se convirtió en uno de los más emblemáticos de la región, no solo por la brutalidad del hecho, sino también por todo lo que ocurrió después.

Un crimen y un caos que todavía deja preguntas

En las primeras horas tras su desaparición y asesinato, el reclamo de justicia derivó en una situación caótica. Una marcha de vecinos terminó en enfrentamientos, con piedras contra la policía, un patrullero incendiado y represión con gases lacrimógenos.

¿Fueron vecinos? ¿Hubo infiltrados? ¿Se buscó desviar la atención?

Las respuestas nunca terminaron de cerrarse del todo. Lo que sí quedó claro con el paso del tiempo es que hubo intentos de entorpecer la investigación.

Quienes cometieron el crimen —junto a quienes los encubrieron o protegieron— hicieron lo posible para que la causa no avanzara.

Justicia, pese a todo

Aun así, la causa avanzó. El compromiso del entonces intendente Juan Pablo de Jesús, el trabajo sostenido del Dr. Alejandro Marino Cid y la fortaleza de la familia fueron claves para sostener el proceso.

Finalmente, el juicio logró condenar a prisión perpetua a los autores materiales del femicidio.

Fue un resultado judicial, pero también el reflejo de una lucha que no se detuvo frente a las dificultades.

La memoria que se apaga (o resiste)

A 18 años, la escena interpela.

Mientras el acto central del 24 de marzo convocó a instituciones, sindicatos y funcionarios, el homenaje a Mara fue acompañado por pocas personas.

El contraste no pasa desapercibido.

Mara es también memoria. Una memoria más reciente, más cercana, más incómoda.

El refugio para mujeres víctimas de violencia de género en Aguas Verdes lleva su nombre. Sin embargo, la sensación que queda es que el paso del tiempo empieza a diluir la presencia activa de su historia en la comunidad.

La voz del padre

Durante el acto, se leyeron palabras de su padre, Leonidas Mateu, que volvieron a poner en eje el sentido de recordar:

“Mara tenía apenas 16 años al momento de sufrir su atroz femicidio, una edad llena de sueños, proyectos y un futuro por delante.”

“Su femicidio en la costa nos invita a reflexionar como sociedad sobre el respeto, el valor de cada vida y la lucha para el acceso a la justicia.”

“Recordar a Mara es también pensar qué sociedad queremos construir.”

“Que su nombre no quede en el olvido ni en una simple historia más de femicidio.”

“Que sea un llamado a la reflexión colectiva. Y que su recuerdo nos impulse a construir un futuro más justo y humano.”

Una memoria que también interpela

Hay memorias que se vuelven bandera colectiva y otras que corren el riesgo de quedar en los márgenes.

En La Costa, el mar devolvió cuerpos durante la dictadura y también fue escenario de este femicidio que marcó a toda una comunidad. Ni el agua ni los médanos fueron —ni deberían ser— testigos silenciosos.

A 18 años, la pregunta no es solo qué pasó.

Es qué hacemos hoy con esa memoria.

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