2 de septiembre de 2026

El Enduro terminó, pero quedan preguntas: ¿cómo se comprobará que la playa de Pinamar fue recuperada?

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El Enduro terminó en Pinamar y comenzó el desarme del circuito. Ahora surgen preguntas sobre cómo se comprobará la recuperación de la playa.

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El circuito comenzó a ser desmontado después de la competencia que reunió a cientos de pilotos. Ahora el debate pasa por determinar cómo quedó el frente costero y qué controles permitirán comprobar que la recuperación no sea solamente visual. Antes del evento, Ambiente bonaerense había informado que no registraba una Evaluación de Impacto Ambiental específica para la competencia.

Las motos ya se fueron, el público dejó la playa y el Enduro del Invierno 2026 terminó. Pero en Pinamar comienza ahora una discusión posiblemente menos espectacular que la carrera, aunque mucho más importante a largo plazo: ¿cómo se determina que la playa utilizada para montar el circuito quedó realmente recuperada?

La pregunta cobra relevancia después de la intervención realizada sobre aproximadamente tres kilómetros del frente costero, donde durante los días previos a la competencia trabajó maquinaria pesada para remover y redistribuir arena y construir el trazado.

Desde la organización se había asumido el compromiso de desmontar el circuito dentro de las 72 horas posteriores al evento y devolver al sector su morfología original. El problema es cómo comprobarlo.

Según plantea un informe publicado este miércoles por La Tecla, especialistas advierten que sin mediciones realizadas antes y después de la intervención, determinar la recuperación del sector podría terminar dependiendo principalmente de una evaluación visual.

Y una playa que a simple vista vuelve a verse plana no necesariamente significa que haya recuperado exactamente las condiciones que tenía antes de la competencia.

Qué habría que medir

Para determinar con mayor precisión qué ocurrió deberían poder compararse variables como el ancho y la altura de la playa antes y después del Enduro, además de analizar los sectores intervenidos y los sistemas naturales de protección de la costa.

También existe otra dimensión que no necesariamente puede observarse inmediatamente.

El movimiento de arena, el tránsito de motos y cuatriciclos y la concentración generada por un espectáculo de estas características pueden tener efectos sobre sectores intermareales y organismos del ecosistema costero que requieren seguimiento posterior.

Por eso, el verdadero balance ambiental difícilmente pueda limitarse a comprobar que desaparecieron los saltos, montículos y modificaciones construidas para la carrera.

Una pregunta que Radio Noticias había planteado antes del Enduro

La discusión adquiere mayor importancia porque antes de la competencia ya había aparecido una diferencia entre la información provincial y la presentada durante el tratamiento municipal.

Como informó Radio Noticias, ante una presentación de la Fundación Ecológica Pinamar, la Dirección de Evaluación de Impacto Ambiental bonaerense indicó que no había encontrado en sus registros antecedentes de una Evaluación de Impacto Ambiental correspondiente específicamente al Enduro del Invierno.

La precisión sigue siendo importante: eso no significaba que la Provincia hubiera prohibido el evento ni que no existiera ninguna documentación ambiental.

De hecho, durante el tratamiento realizado en el Concejo Deliberante de Pinamar se informó que existía un estudio de impacto ambiental respecto del sector y que no habría objeciones para desarrollar allí la competencia.

El Municipio también presentó un Plan de Gestión Ambiental relacionado con el evento y las tareas posteriores de recuperación.

La pregunta pendiente, entonces, continúa siendo cuál fue exactamente el alcance de cada instrumento, qué organismo realizó las evaluaciones y bajo qué parámetros se determinará ahora que la playa efectivamente fue restaurada.

El éxito turístico y el balance ambiental son dos cuentas diferentes

El Enduro tuvo un argumento importante a su favor: generar movimiento turístico durante uno de los momentos más difíciles del año para las ciudades de la Costa Atlántica.

Más de 500 pilotos participaron de la competencia y el evento convocó público, equipos y visitantes, generando actividad para hoteles, gastronomía y comercios en plena temporada baja.

Ese resultado económico puede ser positivo y, al mismo tiempo, existir preguntas ambientales que necesiten respuestas.

No deberían ser discusiones incompatibles.

Precisamente porque Pinamar, Villa Gesell y el Partido de La Costa buscan generar cada vez más eventos fuera del verano, lo ocurrido con el Enduro puede servir como antecedente para toda la región.

Los grandes acontecimientos deportivos pueden ser herramientas para combatir la estacionalidad, pero cuanto mayor sea la intervención sobre playas y médanos, mayor debería ser también la capacidad para medir qué había antes, controlar qué sucede durante el evento y comprobar qué queda después.

Ahora empieza el verdadero “día después”

La carrera terminó. Ya no se discute si el Enduro debía largar o si podía detenerse.

Ahora existen preguntas mucho más concretas.

¿Qué mediciones se realizaron antes de construir el circuito? ¿Cuáles se harán después? ¿Quién certificará la recuperación del sector? ¿Se conocerá públicamente ese resultado? ¿Y durante cuánto tiempo debería monitorearse una playa después de una intervención de esta magnitud?

Responderlas sería importante no solamente para quienes cuestionaron el evento.

También serviría para quienes quieren que el Enduro continúe realizándose en Pinamar.

Porque si la competencia pretende consolidarse como un acontecimiento turístico importante, demostrar con información objetiva que la playa puede recuperarse debería ser tan importante como demostrar cuántos pilotos, turistas y espectadores consiguió convocar.

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