Durante las primeras horas participaron embarcaciones de Prefectura, motos de agua, un avión y pesqueros que navegaban en la zona.
Luego se incorporó la Armada Argentina, que destinó un avión B-200, el patrullero oceánico ARA Storni, personal sanitario y buzos tácticos. Prefectura sumó posteriormente el guardacostas GC-26 Thompson y mantuvo sobrevuelos, embarcaciones y recorridas terrestres.
El mar fue dividido inicialmente en cuatro áreas de búsqueda y las recorridas terrestres alcanzaron las playas de Santa Teresita, Mar del Tuyú y Mar de Ajó, además del sector próximo al arroyo San Clemente.
Con el paso de las horas, el área marítima también se amplió. El comandante del Área Naval Atlántica, Pablo Pérez Kühn, explicó que el sector de rastrillaje pasó de aproximadamente 15 por 15 a 30 por 30 millas náuticas, una muestra de cómo la incertidumbre sobre la posición aumenta con el transcurso del tiempo.
El viento fue determinante desde el primer día
El lunes de la desaparición se registraban condiciones particularmente adversas.
Además de las ráfagas cercanas a los 60 km/h, durante el martes continuaron vientos persistentes mar adentro y un oleaje importante, pese a que ya había cesado el alerta meteorológico inicial. Esas condiciones también complicaron las primeras jornadas del operativo.
En una embarcación pequeña como un kayak, el viento puede producir una deriva significativa. Pero después de varios días no es correcto tomar solamente la dirección del viento y proyectar una línea recta sobre un mapa.
El desplazamiento depende también de las corrientes superficiales, el oleaje, la orientación y flotabilidad de la embarcación, los cambios diarios del viento y la acción de la marea.
Por eso los organismos de búsqueda van modificando y ampliando las áreas de rastrillaje a medida que pasan las horas.
Una semana en la que también cambiaron las mareas
Hay otro elemento que resulta interesante al reconstruir estos siete días.
Cuando Oscar y Félix desaparecieron, el lunes 21, Santa Teresita atravesaba un período de coeficiente de mareas relativamente bajo. A partir de allí la amplitud fue aumentando progresivamente: pasó a valores medios durante martes y miércoles, altos el jueves y muy altos entre viernes y este lunes.
El coeficiente alcanzó uno de sus valores máximos durante el fin de semana.
En términos simples, cuanto mayor es la diferencia entre pleamar y bajamar, mayor puede ser la intensidad asociada a los movimientos de agua producidos por la marea.
Eso significa que durante los siete días transcurridos el escenario marítimo no permaneció estable.
Sin embargo, hay una advertencia fundamental: conocer las mareas no permite determinar hacia dónde fueron desplazados los kayakistas o sus embarcaciones. Para establecer una probable deriva se necesitan modelos oceanográficos que integren corrientes, viento, oleaje, posición inicial y características de los objetos buscados.
¿Puede el cambio de viento acercar objetos nuevamente a la costa?
Es una posibilidad física general, pero no puede afirmarse que vaya a ocurrir en este caso.
Los cambios de viento y de circulación superficial pueden modificar la trayectoria de un objeto flotante. Por eso las tareas no se concentran exclusivamente mar adentro: también se realizan recorridas sobre kilómetros de playas y sectores costeros.
Precisamente esa combinación explica que Prefectura haya mantenido búsquedas por aire, agua y tierra.
Después de una semana, cualquier aparición de un kayak, remo, chaleco, pertenencia u otro elemento podría convertirse en un dato fundamental para recalcular un sector de búsqueda.
Hasta las últimas comunicaciones disponibles, no se había informado oficialmente el hallazgo de ninguno de los dos kayaks.
Oscar y Félix
Oscar Barbero, de 64 años y oriundo de Valentín Alsina, y Félix Mendieta, de 43, de Rafael Calzada, forman parte del grupo Guerreros Kayak Fishing.
Se movilizaban en dos embarcaciones: un kayak Karku verde y otro Escualo turquesa.
Durante el fin de semana, integrantes de Guerreros Kayak Fishing difundieron un emotivo mensaje dedicado a ambos, mientras familiares continuaron reclamando mantener activa la búsqueda y la difusión del caso.
Camila, hija de Oscar, pidió que cualquier persona que pudiera haber observado algo se comunique con las autoridades, señalando que incluso un dato aparentemente menor podría resultar útil.
Siete días y un área cada vez mayor
Una semana después, el principal cambio no es solamente el tiempo transcurrido.
Desde aquella posición inicial ubicada a poco más de tres kilómetros de Santa Teresita hubo viento fuerte, oleaje, cambios de dirección, sucesivos ciclos de pleamar y bajamar y un marcado aumento de la amplitud de las mareas.
Por ese motivo, el operativo dejó hace días de limitarse al punto donde los hombres realizaron el último pedido de ayuda.
La búsqueda se convirtió en un rastrillaje de gran extensión sobre el mar y también sobre la costa.
Y hay algo que debe mantenerse separado de cualquier especulación: sin un nuevo indicio material no es posible determinar públicamente dónde podrían encontrarse hoy las embarcaciones o los hombres.
Cualquier información que pueda contribuir con la investigación debe ser comunicada a Prefectura Naval Argentina al 106.
