12 de septiembre de 2026

Maestras para siempre: un encuentro que reunió historias de las aulas de La Costa

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Un grupo de maestras volvió a reunirse para celebrar su día y recordar años de aulas, alumnos e historias compartidas en el Partido de La Costa.

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Pasaron los años, cambiaron las escuelas y llegaron nuevas generaciones, pero hay cosas que permanecen. Un grupo de docentes que forman parte de la historia educativa del Partido de La Costa volvió a reunirse para celebrar el Día del Maestro. Hubo recuerdos, anécdotas y una frase que resume toda una vida dedicada a enseñar: “Volvería a caminar las aulas siempre con el amor de siempre”.

Hay encuentros que necesitan pocas explicaciones. Una mesa compartida, maestras que vuelven a verse, nombres conocidos por generaciones de familias del Partido de La Costa y seguramente cientos de historias que solamente ellas pueden recordar.

En el marco del Día del Maestro, un grupo de docentes volvió a encontrarse para celebrar, pero también para mantener vivo un vínculo construido durante años alrededor de las escuelas y las aulas.

La imagen y el mensaje fueron compartidos en sus redes sociales por la docente Malena Farías, ex presidenta del Consejo Escolar del Partido de La Costa, concejal mandato cumplido y funcionaria municipal en diferentes gestiones y áreas.

Días de historia. No perdamos el espíritu de los encuentros. Gracias. Volvería a caminar las aulas siempre con el amor de siempre”, escribió Farías al compartir el momento.

Y probablemente no haga falta mucho más para comprender lo que significó esa reunión.

Nombres que forman parte de la educación de La Costa

Del encuentro participaron Anita Barroso, Etelvina Funes, Susana Aphal, Elsa Tassistro, María Luján Wherli, Carmen Alba, Myriam Larrondo y Marta Ruvira, además de la señora de Prado.

Detrás de cada uno de esos nombres hay años de escuela, alumnos, actos, recreos, cuadernos, reuniones con padres, guardapolvos y generaciones que fueron pasando por las aulas.

Porque cuando una maestra se jubila puede terminar su relación laboral con la escuela, pero difícilmente deje de ser maestra.

Quedan los alumnos que años después la reconocen por la calle. Los padres que todavía recuerdan quién acompañó a sus hijos. Los compañeros de trabajo. Las anécdotas que sobreviven al paso del tiempo y esa particular costumbre docente de seguir hablando de la escuela incluso muchos años después de haber dejado el aula.

También ellas construyeron La Costa

La historia de un distrito no está formada únicamente por intendentes, obras, elecciones o edificios.

También se construye silenciosamente dentro de las escuelas.

La construyen quienes enseñaron a leer y escribir, quienes acompañaron a un chico con dificultades, quienes prepararon un acto escolar, quienes llegaron temprano durante años y quienes conocieron familias enteras porque primero tuvieron como alumno a un hermano y después al siguiente.

En un distrito relativamente joven como el Partido de La Costa, muchas de aquellas maestras también fueron protagonistas del crecimiento de nuestras comunidades.

Vieron cambiar localidades, escuelas y familias. Atravesaron distintas formas de enseñar y distintas generaciones de estudiantes. Seguramente también tuvieron que adaptarse muchas veces a una profesión que nunca dejó de cambiar.

Por eso una reunión como ésta tiene algo de celebración, pero también mucho de memoria.

“Volvería a caminar las aulas”

Entre todas las palabras de la publicación hay una que merece quedarse:

“Volvería”.

Volver a caminar las aulas, dice Farías.

No porque todo haya sido sencillo. Quienes dedicaron décadas a la docencia saben perfectamente que no lo fue. Sino porque existe algo difícil de explicar para quien nunca estuvo frente a un curso: el vínculo que se construye enseñando.

En tiempos en los que hablamos permanentemente de los problemas de la educación, de presupuestos, infraestructura, tecnología, salarios y resultados educativos, también vale detenerse un momento en algo bastante más sencillo.

Recordar a quienes estuvieron ahí.

A las maestras que enseñaron cuando no existían celulares ni inteligencia artificial. A las que preparaban materiales a mano. A las que conocían a las familias y muchas veces también sus dificultades. A las que se llevaron preocupaciones de sus alumnos a sus propias casas.

El Día del Maestro pasó en el calendario.

Pero estas maestras decidieron prolongarlo alrededor de una mesa.

Y quizás ése sea el mejor homenaje.

Porque después de tantos años todavía tienen ganas de encontrarse, recordar y hablar de aquello que compartieron durante buena parte de sus vidas.

Las aulas se dejan. Ser maestra, parece que no.

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