El peronismo ensaya la unidad, pero todavía no resuelve el poder

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Kicillof, Massa y Máximo Kirchner buscan la unidad del peronismo y defienden las PASO. El análisis de las disputas que siguen abiertas hacia 2027.

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La segunda reunión de la conducción del peronismo dejó una fotografía que sus principales dirigentes necesitaban mostrar: Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner volvieron a participar de una misma mesa política, junto a gobernadores y referentes parlamentarios, con la intención de construir acuerdos de cara a las elecciones de 2027.

El encuentro se realizó este jueves 22 de octubre en la Casa de la Provincia de La Pampa, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí coincidieron en tres cuestiones: defender la continuidad de las PASO, trabajar por la unidad del peronismo y ampliar la convocatoria hacia otros sectores políticos.

El tema fue abordado ayer en Políticamente Incorrectos, el programa de Radio Noticias 105.7 que cuenta con la participación de los periodistas Carlos Bron y Leo Sosa, en el marco del análisis del escenario político nacional y bonaerense.

Pero detrás de la fotografía y las declaraciones aparece una pregunta inevitable: ¿el peronismo está construyendo una unidad política o simplemente acordando cómo administrar sus diferencias?

Las PASO como herramienta para evitar una ruptura

La defensa de las elecciones primarias fue uno de los principales puntos de coincidencia.

El gobierno de Javier Milei impulsa modificaciones al sistema electoral que contemplan la eliminación o suspensión de las PASO para 2027. Frente a esa posibilidad, los dirigentes peronistas acordaron sostener su continuidad.

El gobernador pampeano Sergio Ziliotto, anfitrión del encuentro, confirmó que no se discutieron candidaturas, pero sí las reglas electorales.

La posición tiene una explicación política que va más allá de los argumentos institucionales.

Las PASO ofrecen al peronismo una herramienta para resolver sus disputas internas sin necesidad de dividir el espacio electoral.

En una coalición donde conviven sectores con aspiraciones presidenciales, liderazgos territoriales e intereses diferentes, las primarias permitirían competir dentro de una misma estructura.

Sin ellas, la dirigencia tendría que alcanzar acuerdos previos sobre candidaturas y distribución de espacios o recurrir a otros mecanismos internos para definir sus representantes.

Por eso, defender las PASO puede interpretarse tanto como una posición institucional como una necesidad estratégica de los propios dirigentes.

Kicillof, Massa y Máximo: tres espacios, una negociación pendiente

La presencia de los principales referentes del peronismo no significa que hayan desaparecido sus diferencias.

Axel Kicillof trabaja en la construcción de una proyección política nacional desde su gestión bonaerense y el Movimiento Derecho al Futuro.

Máximo Kirchner representa a un sector del kirchnerismo que mantiene diferencias con el gobernador sobre el armado partidario, la distribución de poder y las decisiones electorales.

Sergio Massa, por su parte, conserva capacidad de articulación dentro del Frente Renovador y vínculos con distintos sectores del peronismo.

Las tensiones entre esas corrientes no son nuevas. Se hicieron visibles durante las discusiones por el calendario electoral bonaerense de 2025 y continuaron en los debates sobre la conducción partidaria y la organización de 2027.

La reunión del jueves permitió recuperar una instancia de diálogo. Sin embargo, todavía no produjo definiciones públicas sobre candidaturas ni sobre cómo se distribuirán las responsabilidades dentro de una eventual coalición electoral.

Estar sentados a la misma mesa es un avance en el diálogo, pero no constituye por sí mismo un acuerdo político definitivo.

El verdadero desafío: construir algo más que una oposición a Milei

Otro de los consensos fue la necesidad de ampliar el espacio político.

Los dirigentes reconocen que una alternativa nacional competitiva no puede limitarse únicamente a las estructuras tradicionales del justicialismo.

Esa conclusión abre un interrogante: ¿la ampliación se construirá sobre un programa de gobierno o solamente sobre el objetivo compartido de enfrentar al oficialismo nacional?

La diferencia resulta importante.

Una coalición puede alcanzar acuerdos electorales sin resolver previamente sus diferencias económicas, institucionales o de conducción. La experiencia reciente del propio peronismo demuestra las dificultades que pueden aparecer cuando esas discusiones se trasladan al ejercicio del gobierno.

Por eso, la construcción de una alternativa requiere algo más que una convocatoria amplia: necesita establecer prioridades, mecanismos de decisión y propuestas capaces de ser explicadas a la sociedad.

En ese punto, la reunión dejó una intención política, aunque todavía no un programa común.

La discusión también llegará a los municipios

La estrategia nacional tendrá consecuencias sobre la política bonaerense y particularmente sobre los municipios.

En el Partido de La Costa, donde el peronismo mantiene una presencia territorial consolidada, las decisiones que adopten sus principales referentes pueden influir en la conformación de alianzas y listas para 2027.

No se trata solamente de cómo se resolverá la candidatura presidencial o quién competirá por la Gobernación.

La continuidad o suspensión de las PASO también podría modificar los mecanismos mediante los cuales las agrupaciones locales negocian sus lugares en las listas de concejales y otras candidaturas.

A esto se suma la discusión sobre las limitaciones a las reelecciones de intendentes bonaerenses, otro asunto que condiciona los proyectos políticos de distintos distritos.

En consecuencia, las decisiones que hoy se discuten en la conducción nacional y provincial del peronismo terminarán influyendo sobre los acuerdos y las disputas políticas municipales.

La unidad será puesta a prueba cuando lleguen los nombres

La reunión dejó un mensaje político: los principales sectores del peronismo reconocen la necesidad de sostener canales de negociación frente al gobierno de Milei.

También acordaron trabajar en una alternativa más amplia y defender un sistema electoral que les permita procesar sus diferencias.

Pero las cuestiones más difíciles todavía están pendientes.

No se definieron candidaturas, no se anunció un programa común y tampoco se resolvieron las disputas por el liderazgo político.

Es posible que la unidad resulte más sencilla mientras la discusión permanezca concentrada en las reglas electorales y en los cuestionamientos al Gobierno nacional.

La verdadera prueba llegará cuando deban decidir quién conduce, quién representa a cada sector y cómo se distribuye el poder.

Por ahora, el peronismo logró algo que parecía difícil: volver a reunir a sus principales dirigentes. Lo que todavía tiene que demostrar es si puede transformar esa fotografía en un proyecto político compartido.

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